Vino
En los remotos tiempos en los que el turismo comenzó en España, el vino no era un factor que llamara la atención. La mayoría de los visitantes y residentes se limitaban a elegir la baza segura de los Riojas y de los cavas del Penedés.
Sin embargo, con más número de hectáreas dedicadas a la viticultura que cualquier otro país del mundo, los vinos españoles han mejorado dramáticamente en los últimos 20 años, y el país se ha ganado una reputación entre los “connaisseurs”, de productor dinámico e innovador.
Aunque la alta gama de vinos franceses todavía sigue ostentando los primeros puestos de calidad, la extensa variedad y el calibre de los vinos españoles de gama alta, media y baja es excelente, y en cuanto a la relación calidad precio, los vinos españoles no tienen competidor.
Menorca cuenta con un gran número de conocedores y entusiastas del vino. Unos pocos han dado un paso adelante y han creado sus propias bodegas. Estos nuevos productores de vino son conscientes de que tienen una larga y laboriosa empresa ante sí, pero sus proyectos son fruto de una pasión genuina. Saben que la competencia es dura, y que se tardan muchos años en alcanzar grandes calidades, y que la escala de sus proyectos (los viñedos de Menorca son pequeños – desde 2 a 8 hectáreas) hace imposible producir vino tan económico como otras bodegas más grandes. Sin embargo, los expertos confían en que el clima y el suelo son más que adecuados para el cultivo de uva, y que con el tiempo la calidad de sus vinos será magnífica.
El gobierno de la isla potencia el resurgir de esta industria, pero estas nuevas aventuras necesitan también el apoyo del consumidor para sobrevivir. Las bodegas normalmente están abiertas a los visitantes y, por supuesto, en ellas se pueden comprar sus vinos.
Otros vinos de la zona que también hay que probar son el tinto de Sa Forana (Maó – Tel. 607 242 510), producido orgánicamente, y el vino blanco seco malvasia de Sa Cudia (Maó – Tel. 629 330 162).


